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Versos Conclusos

(...de amor)

 I

 Un llanto furtivo,

una noche teñida de placeres

me obsequiaste, amor

y me hiciste feliz

aunque así no lo creyeras.

 

¿Qué culpa tienes tú de la desidia de otros?

¡Cuán lejos está la maldad

de alcanzar tu espíritu

y de volverse insoslayable ante ti!

 

¡Cuán lejos estás de mezclarte

entre el déspota y el huraño,

y cuán cerca de entregarme tu alma sin desencanto,

bella mujer de rostro que inconcuso

remoza entre muchedumbres tediosas!

 

Con ahínco luché por ti,

Mas el decurso de los días me dieron la razón,

Yace en ti mi sueño,

Y sin temor te quiero.

 

 

II

 

¿Qué tiene que ver la amargura

momentánea de tu rostro

con la felicidad infinita

de tus actos?

 

¿Qué importancia tienen hoy

tus lágrimas acongojadas en la sombra,

si mañana serán el sudor

de tu alegría?

 

¡Cuán fútil es que hoy me toque

sufrir junto a ti esta desdicha,

si mañana me harás feliz en tu lecho!

 

Nos roza,

cual figura humeante

la neblina.

 

Nos abraza,

cual palidez morada

el frío.

 

Y yo siento

desde el venero hasta el menguar de tu sonrisa

el abrigo aurífero de mis penas,

y una confirmación dócil y eterna,

te quiero.

 

 

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