
Demasiado tarde para amarte
Llegaste un día a mi vida
y con una sonrisa me saludaste,
yo te saludé, no se cómo ni por qué
pero me pude mantener en pié.
No sé si me saludaste por cortesía
o por otra cosa,
lo único que sé
es que tenés una sonrisa contagiosa.
Me encantan las chicas que saludan con una sonrisa
aunque ya quedan muy pocas
me encanta más que nada tu sonrisa
que es la más hermosa.
Nos cruzamos muy poco,
pero cada vez que nos cruzamos
nos saludamos,
sólo con un ¡hola!, o ¡chau!
es que nunca tuve la oportunidad
de poderte hablar.
O no la supe encontrar,
o no me supe animar,
o no supe aprovechar,
esa única vez que te pude hablar.
Lo único que sé
es que te amo en silencio,
y en lo único que pienso
es en conocerte y decirte lo que siento.
Yo se que soy un cobarde,
por eso te escribo esta carta,
y ruego que te agrade
y espero que no sea,
demasiado tarde para amarte.
Nicolás Pauluk