Mas Poesías

 

Mi ángel de la guarda

Era una tarde de marzo

junto al mar te vi pasar,

llevabas un vestido blanco

y un andar sensacional.

 

Sin dudar te dije...

¡Sos un ángel!

Me miraste

y la vista bajaste en un instante.

 

Después de un rato de caminar,

apareciste de repente por detrás

yo quedé impactado,

parecías un ángel de verdad.

 

Nuevamente volví a decirte...

¡Sos un ángel!

Y esta vez con una sonrisa me miraste.

 

Sin esperar tu nombre pregunté.

Me llamo ___, dijiste...

Y asombrado me quedé.

 

Caminamos un rato largo

por la playa y descalzos,

caminamos un rato largo

y el ángel seguía a mi lado.

 

Tenías unos ojos celestes que hablaban por si solos,

un rostro perfectamente moldeado,

un pelo suavemente dorado

y la sonrisa de un ángel enamorado.

 

Salimos tres veces,

luego al cielo regresaste,

y creo que tu misión era

con tu amor reanimarme.

Y lo lograste,

yo quedé muy bien,

y a pesar que nunca mas te volví a ver

cada vez que miro al cielo, veo tu mirada

y comprendí perfectamente que a partir de ese día

te convertiste en mi ángel de la guarda.

 

Nicolás Pauluk